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¡México lindo y querido!

Sábado 11/08/12 A-AA+
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Fue 2-1 para los mexicanos, que se quedaron con el oro en Londres. Brasil sigue sin poder ganar la medalla dorada en el fútbol de los Juegos.

Resulta difícil explicar como a una selección como la de Brasil, de historia –y presente- tan rica, aún tenga una cuenta pendiente: la medalla de oro olímpica. Y luego de que en el estadio de Wembley México le haya ganado 2-1 por los goles de Oribe Peralta, sumó otro capítulo más de frustraciones. Y como si fuera poco, fueron los norteamericanos los que por primera vez se subieron al lugar más alto del podio en un Juego Olímpico.

Arrancó pinchada de entrada la ilusión de Brasil de por fin ganar una medalla de oro. Es que antes del minuto de juego de la final olímpica México se puso en ventaja por medio de Oribe Peralta.

Luego de sacar del medio el equipo que dirige Mano Menezes, en una pésima salida del fondo, el lateral derecho Rafael perdió la pelota. Y el autor del gol, al recibir un pase veloz y rasante, se acomodó cerca de la media luna para soltar un derechazo que no se levantó del suelo y se le metió al arquero Gabriel cerca de su poste derecho. Recién a los 37 contestó Brasil con una llegada a fondo, cuando Hulk probó desde afuera del área e hizo lucir a Corona, el arquero de los norteamericanos.

Si bien Brasil salió decidido a empatar las cosas en la segunda etapa, los mexicanos casi liquidan el pleito a los 18, cuando en una contra Marcos Fabián reventó el travesaño del arco de Gabriel. Volvió a tenerlo Fabián tras un córner y una peinada, pero su cabezazo se fue cerca y cayó en el techo del arco de Brasil, que se salvaba.

Y de tanto avisar, México marcó el 2-0. De un nuevo tiro de esquina desde la derecha vino el centro preciso que Oribe Peralta conectó con la cabeza. La pelota se le clavó al arquero Gabriel, esta vez, pegado al palo izquierdo. Los mexicanos se acercaban aún más al oro, aquel que parecía que a Brasil le seguiría siendo esquivo.

A Brasil, la nafta le alcanzó para que en el minuto 45 Hulk ponga el descuento, luego de una corrida y un derechazo cruzado. Pero en el descuento no pudo hacer que la chapa se mueva del 1-2. Incluso llegó a tener el empate en la cabeza de Oscar, pero su cabezazo, en el tercer minuto de descuento, se perdió alto.

Con el pitazo final, la alegría que se hizo cuerpo en los jugadores mexicanos fue directamente proporcional a la tristeza que hizo carne en los brasileños. A los que, una vez más, el oro olímpico les queda en el debe.